viernes, 3 de noviembre de 2017

¡Novedades!

Buenas tardes queridos lectores y lectoras. Hoy después de mucho tiempo, traigo ¡dos nuevas noticias!
Ambas están relacionadas en mi trabajo como “autor”.

La primera es que, ya tenéis disponible en Amazon la 2ª edición de “Vuelve conmigo” Sí, sí. Lo he editado de nuevo, después de corregir algunos fallitos de estilo, puntuación y tipografía (Os pido mil perdones si lo comprasteis y os disteis cuenta de estos) y además, he puesto una sorpresita que no viene en la primera edición. Esta sorpresa, es una selección de fragmentos del diario de Juliette Wolffe (sí, la protagonista de Vuelve conmigo) después de lo ocurrido tras el epílogo. Muchas personas me decíais que os quedábais a medias o que necesitaba una segunda parte. Como ya contesté en el FAQ, no planteo escribir una segunda parte, pero he decidido regalaros este pequeño obsequio.
Las personas que adquirieron la primera edición y desean conocer este fragmento, les invito a mandarme un e-mail a mi correo electrónico (rotinedrifango@gmail.com) y les enviaré encantado el diario de Juliette.

La segunda noticia aún no es segura segura del todo. O sí. Digamos que a medias.
Voy a sacar un nuevo libro. Sí, como lo oís. La fecha aún no puedo confirmarla, pues estoy trabajando en el final, pero puedo deciros que será una antología de relatos y que será publicada de nuevo en Amazon. Tengo pensado que diciembre sería una buena fecha, pero os iré avisando con los cambios. El título que tengo aún es provisional, aunque me gusta bastante. He estado probando portadas y también me gustan mucho los modelos que he hecho. Os lo iré enseñando de vez en cuando.

De momento no tengo nada más de lo que informaros. Simplemente daros las gracias por estar siempre ahí, por apoyarme y por haber adquirido el libro. Escribir y contar historias es algo para mí muy especial y me encanta poder compartirlas con vosotrxs.

¡Un abrazo enorme y hasta otro post! 

[También podéis leer nuevas novedades y noticias inéditas en mi página web, https://mellamanro.wordpress.com ]

jueves, 12 de octubre de 2017

La fantástica música que inspiró "El caballero de los deseos fugaces" de R. Crespo

¡Hola a todos y todas! Después de un tiempo he vuelto al blog, y hoy os traigo una entrada muy especial. Mi querida amiga Rocío Crespo y compañera de Wattpad ha autopublicado su nuevo libro en Amazon, “El caballero de los deseos fugaces”, la primera entrega de la serie “Seres fugaces”. Esta novela romántica salió a la luz el pasado 29 de septiembre después de un tiempo en Wattpad, donde se convirtió en una de las más famosas de la autora sevillana.

Cuando mi tocaya Ro me dijo de participar en esta serie de entradas para dar a conocer la novela, me pareció una idea fantástica, y más aún cuando el tema que pude elegir fue “La música que inspiró esta novela”. Yo soy una persona que desde hace años suele escribir con música de fondo, para pode imaginar mejor las escenas, canalizar los sentimientos y ponerme en la situación de los personajes que están viviendo en dicho libro. Rocío me facilitó una serie de canciones e instrumentales que le ayudaron a completar el manuscrito, y si os digo la verdad… ¡ME ENCANTARON!



En primer lugar encontramos una canción que forma parte del soundstrack de la película Amélie, la película francesa de principios del 2000 con la que se dio a conocer la actriz Audrey Tautou. El sonido del piano que se funde lentamente en el oído produciendo que algunos pelillos de los brazos se ericen es algo maravilloso. Es una canción curiosa que te anima a seguir escribiendo al igual que yo ahora mismo que la estoy escuchando para continuar la entrada. ¡Preciosa!

Después de Amélie viene algo fuerte. Los instrumentales del compositor Peter Gundry son maravillosos. Su carácter envolvente los hace destacar sobre otros que he escuchado antes. Lo cierto es que voy a guardar para utilizarlos en mis posibles sesiones de escritura porque me encantan. El eco de las voces elficas con estilo gregoriano te hacen cerrar los ojos e imaginar un bosque del tipo “locus amoenus” como diría Garcilaso, donde todo está en paz y tranquilidad. Todo esto también se recoge en el libro, que a pesar de tener un carácter más moderno te hace sentir en paz, como si estuvieses en ese bosque. La selección de palabras de Rocío al contar la historia es la misma que cuando el eco de las voces se adentra en los oídos para producir un escalofrío de satisfacción. Sinceramente Peter Gundry es un genio y Rocío también.

Por último algunas canciones más modernas como “Hurricane Love” de L.A WOMEN, un grupo indie de música alternativa con sonidos que recuerdan a canciones de los noventa. Esas canciones que evocan al sentimiento y la tranquilidad. También el cantautor James Bay que me recuerda gratamente a cantantes tales como Tom Odell, Troye Sivan o Charlie Puth entre otros, con su single “Let it go”. Se trata de una canción preciosa, llena de sentimientos y palabras amenas que invitan a continuar con nuestros sueños y con nuestra vida por mucho daño que nos hayan hecho.

Aquí abajo os dejaré la lista que Ro me envió para que vosotros podáis disfrutar también de esta buena música, que lo cierto es que recuerda a una tarde de domingo en otoño. Una tarde lluviosa y nublada, mientras estás sentado en el sofá, arropado con una manta y con un jersey grisáceo con las mangas anchas cubriéndote la mitad de las manos. El café caliente desprende una estela de humo y disfrutas de tu libro favorito mientras el sonido de la lluvia se mezcla con la música. Si yo pudiese pedir un deseo al Caballero de los deseos fugaces, sin duda sería ese. Poder disfrutar de esas tardes tranquilas y placenteras, varias veces a la semana.

Desde aquí, le deseo a Ro todo el éxito posible con esta nueva apuesta, que me parece preciosa, con una portada que invita al misterio relacionado con el mundo de los deseos, y que también evoca al romanticismo más sensual y bonito. Un besazo Ro, y espero que El Caballero de los deseos fugaces, sea junto con Ritual, tu signo como autora.


Un abrazo a todos los lectores del blog, atentamente, Ro(tine Drifango).

MÚSICA QUE INSPIRÓ EL CABALLERO DE LOS DESEOS FUGACES
Amélie Theme. — Amélie Film Soundstrack
Voices of the Ancient.
The White Witch.
Invocation.
The Forest Queen. — Peter Gundry 
Nature's altar.
The Witch.
Heart of the forest.
Hurricane Love. — L.A. WOMEN
Let it go. — James Bay

miércoles, 9 de agosto de 2017

like nobody else

Todo lo que hice lo hice por ti.

Incluso para lo que no estaba preparado. Me lancé a un precipicio sin remedio ni salvación. Sentí cómo el aire me cortaba la respiración y cómo mi corazón se hacía añicos, pero aún así no me arrepentí. Me refugié en un pensamiento, donde sólo aparecías tú. Fue lo que me dio la suficiente valentía como para afrontar lo que se me venía encima. O mejor dicho, debajo, pues estaba cayendo al vacío.


Pero al final no fue tan caótico como me esperaba. Porque tú estabas allí. Cogiéndome de la mano mientras caíamos. Nos miramos a los ojos y observamos juntos el vacío. Nos reímos a carcajadas y paramos juntos el tiempo. Nos mantuvimos quietos, tomamos aire y lo superamos. Salimos del vacío y caminamos hacia una puesta de sol. Aquellos amaneceres y atardeceres que tanto añorábamos. Los besos que no nos dábamos. Las sonrisas cómplices. Todo volvió a ser como antes.

domingo, 6 de agosto de 2017

Reseña de "Los tres nombres del lobo" de Lola P. Nieva (Tw @lolipicazo)

(Yo tengo la edición verde)
Hace tan solo una semana que terminé un maravilloso libro, el cual me leí en un mes. Diréis, ¿acaso no te gustó y es por eso que decidiste seguir leyendo solo por el hecho de acabarlo? Pues no, no señor/a. Me en-can-tó. La verdad es que soy una persona que lee bastante despacio, pues me gusta leer tranquilamente, fijándome en todas las palabras, su argumento, sacar conclusiones antes de leer lo que va a ocurrir, etcétera.

Este libro es “Los tres nombres del lobo” de la escritora albaceteña Lola P. Nieva. Debo decir que el hecho de que el libro comience en Toledo acrecentó mi interés por leerlo, ya que buscando hace mucho tiempo en “Top libros 2014” estaba posicionado entre los mejores. Y no es para menos, es una maravilla. Sin embargo, no pude comprarlo hasta ahora, y doy las gracias infinitas a Amazon, porque conseguí uno de las 5 últimas unidades *Insertar aquí gesto triunfal*

El libro se centra en la historia de Victoria, una joven toledana que es restauradora de antigüedades. A raíz de encontrar un anillo en su buzón comienza a tener pesadillas, relacionadas con figuras medievales. Tantas son las pesadillas, que decide asistir a un psicólogo que la someterá a una hipnosis para averiguar, si una parte de su vida anterior todavía sigue latente en ella. Así es, el tema de la reencarnación, que últimamente la verdad es que me parece muy muy interesante. En efecto, Victoria tuvo otra vida en el siglo IX. Ella era Leonora de Castro, una joven adinerada andalusí residente en el Toledo del año 800. Y madre mía, vaya descripciones que se marca Lola. Ese Toledo creado por ella es casi más bello que el real.

No quiero desvelar mucho más del argumento, pero Leonora viajará a Sevilla, donde tendrá… digámoslo así, un encuentro con un grupo de vikingos.

En general me ha parecido un libro fantástico, lleno de bonitas palabras y una concepción del amor que no he conseguido encontrar en otras novelas. El amor que siente Leonora por Gunnar no puede ser real, y viceversa. Las descripciones de los paisajes escandinavos, los viajes, todo detallado al milímetro hacen de este, un libro de ensueño. Creo que no puedo dar ninguna mala palabra acerca de esta novela porque me ha encantado. No sé si todavía estoy preparado para leer la segunda, porque no quiero que bajen mis expectativas sobre el libro, aunque según he leído, la crítica es muy buena.

Y bueno ya si os encontráis con ganas podéis seguir a Lola en twitter en @lolipicazo, y en su página web www.entremusas.wordpress.com

Muchos saludos y espero volver con más reseñas, espero que estéis pasando un verano genial :* besos!


viernes, 21 de julio de 2017

Amor y castigo


Cuenta la leyenda que si caminas por los jardines de este castillo puedes sentir lo que ha pasado tras sus muros. La piedra gris ahora agrietada cobija a los fantasmas de los cortesanos que vieron cómo un rey ejecutaba a su hija y al amante de esta. Ella era una princesa de cabellos dorados que ansiaba salir de la jaula de oro en la que vivía. Él, un campesino de ojos verdes que sólo quería amar y ser amado. ¿Por qué debía ser un amor imposible? ¿Por qué un rey no consentía que su hija fuese feliz con la persona a la que amaba? Los amantes fueron juzgados en el salón del trono ante la atenta mirada de toda la corte. “Recibirán un castigo ejemplar” —dijo el monarca—. “Este será la muerte”.

Si acercas tu oreja a la pared del torreón escucharás las lágrimas de la princesa antes de ser ejecutada después de su amante. Pero si te mantienes en silencio unos minutos más, podrás ver incluso cómo no pudo aguantar la soledad y se precipitó desde la ventana de la torre para reunirse con su amado.

sábado, 22 de abril de 2017

Perdido (I)

Jamás en la vida me he encontrado tan perdido como en este preciso instante. No sé qué ha pasado. ¿Qué ha pasado? No hay nadie a mí alrededor para responderme. Simplemente, no sé qué he hecho. Según he abierto los ojos todo me daba vueltas. No estaba en mi cama, tampoco en mi habitación. El lugar donde he estado reposando mis últimas horas de sueño ha sido un frío suelo embarrado, lleno de hojas desechas y malas  hierbas intentando crecer entre las incómodas piedra que, ¡oh Dios mío! , son insoportables.

Intento recordar lo que ha ocurrido, pero no puedo. Todo es muy confuso. Tan solo sé quién soy yo, dónde vivo y en qué trabajo. Bueno, ya son tres cosas… ¿pero cómo coño he llegado aquí? La duda es lo más cruel e incómodo que existe. Dudar, no saber, no poder recordar. Los recuerdos se escapan de mi mente y no puedo recuperarlos. Un momento, ¿a qué huele aquí? Diviso que tengo las manos cubiertas por un líquido rojo y pegajoso. Seguramente me golpearía la cabeza. Otro momento, ¿qué es eso que hay al lado de aquel arbusto? Me incorporo como puedo y me acerco sigilosamente. ¡Oh Dios mío, es una mujer! Es una mujer… y creo que está… ¡Muerta! ¡Santo cielo! ¿Qué he hecho? 

domingo, 27 de noviembre de 2016

Encontrándose a sí misma (Relato único)

Aquel piso en realidad parecía una cuadra. Los vestidos, sujetadores y demás prendas femeninas se amontonaban en el sofá, al igual que las colillas que rebosaban en el cenicero de la mesita de café. Las persianas estaban bajadas la mayor parte del tiempo, y se podía suponer que allí no vivía nadie. Pero no era cierto. Aquel piso céntrico era habitado por una mujer de treinta y pocos años, cabello rojizo con alguna que otra cana en las raíces y de expresión amable y sencilla. Juliet Sparks vivía sola desde hacía al menos… cuatro años. Su última relación había sido un completo fracaso. A escasos meses de comprometerse, ella se cansó y decidió que cada uno siguiese su camino. Lo normal en aquellos casos era que a los pocos días, lo enamorados volviesen a estar juntos, pero aquello no ocurrió. Ella trabajaba como columnista en un periódico local, y dedicaba aquel espacio para liberar toda la tensión acumulada por sus prejuicios. Juliet no se consideraba una mujer fea, simplemente que tenía algunos “kilitos de más” para cómo debía ser una mujer moderna de la actualidad, tenía la nariz respingona y fumaba mucho. Fumaba, y bebía café. Por eso en el momento que entrabas al apartamento la concentración entre el humo del Camel y el contraste con el café colombiano que compraba expresamente del Lidl hacían que pensases que te encontrabas en el bar de abajo. Aparte de esos hábitos mejorables, llevaba bastante tiempo sin hacer deporte, más por pereza que por otra cosa. Por las noches solía echar una hojeada a sus fotos del instituto o la orla de cuando se graduó en la universidad. “Qué tiempos aquellos, en los que mi talla treinta y seis me quedaba divina”—se decía así misma entre suspiros.

Hacía más de diez años que se había licenciado en literaturas comparadas y periodismo, pero se tomó varios años sabáticos intentando escribir novelas románticas para publicarlas. Aquella época pasó, y no terminó ninguno. Los manuscritos cogían polvo en una caja de cartón con empapelado cutre y esperaban ser retomados algún día. Más tarde obtuvo su trabajo en el periódico, pues su madre, Mildred, tenía una prima que era reportera de televisión. Ella había empezado como columnista de ese periódico, y tuvo la caridad de solicitar un puesto para Juliet. Dentro de ese periódico nuestra protagonista conoció a un joven y prometedor contable, Adrián, que tenía más o menos su misma edad y unos músculos de gimnasio. Estuvieron saliendo alrededor de un año, pero de buenas a primeras Juliet “le dio la patada” y se refugió de nuevo en su trabajo. Era insoportable tener que verlo todos los días rondando por allí y coqueteando con las secretarias, pero al final de todo lo ascendieron y no lo volvió a ver.

Aquel día era veintitrés de diciembre y eso significaba que quedaba muy poco para Navidad. Ella había cogido las vacaciones una semana antes, y volvería a incorporarse a mediados de enero. Un momento, ¿veintitrés de diciembre? Qué raro que su madre todavía no la hubiese llamado para preguntarla que quería para la cena de ese año, y si llevaría a alguien. ¡Já! Ojalá pudiese decirle a su madre que tenía un hombre durmiendo en su cama y que muy pronto se comprometerían y le daría nietos, pero eso no era así. No habría ni boda ni niños.  Mildred se empeñaba en juntar a la familia todos los años para la cena de Navidad, y celebraban una fiesta a lo grande. Lo cierto es que la familia de Juliet era bastante adinerada y poseían un chalet con jardines muy grande, cerca de Brighton. ¿Qué manía era esa de invitar a todo el mundo? No solo tendría que soportar ver a sus otros cuatro hermanos, todos casados y con tres hijos cada uno, sino que también vendrían sus cuñadas, aquellas harpías sin escrúpulos que lo único que sabían decir era: “Ay, sí, pues mi Tyler ha dibujado esto en la escuela” “¿Cuándo te vas a casar, Juliet? “No te preocupes, ya te llegará tu momento, esperemos que no sea demasiado tarde” “Sí, muy pronto vamos a tener otro, será una niña, y estamos planteando en llamarla Angelina, como la actriz”. Malditas brujas de tacones de aguja y uñas con manicura francesa, no las tragaba. Con sus hermanos solo hablaba por teléfono, y en ocasiones puntuales, pues tampoco tenían mucho tiempo, ni siquiera para su familia. Dos de ellos trabajaban como empresarios, otro era investigador genético y el último se empleaba como profesor de autoescuela. Aunque al más pequeño (Jacob) se le había ofrecido la posibilidad de trabajar para uno de los empresarios, este había rechazado, pues casi siempre iba en otra onda. Juliet lo apreciaba muchísimo, mucho más que a los otros. La lástima es que Jacob no iría a la cena de Navidad, y por eso Juliet se aburriría de lo lindo.

Aquel veintitrés no hizo mucho, simplemente colocar y limpiar un poco la casa, por si a su madre o alguna de sus pocas amigas se le ocurría aparecer. Su mejor amiga de todas, había trabajado en el mismo periódico que ella como redactora. Se llamaba Charlotte, y era una joven peculiar. Juliet la solía llamar “Cherry”, pues era el apodo que le habían puesto desde niña, y aún se sentía a gusto con él. Cherry era una rubia de metro setenta, treinta años, busto bien formado y con largas piernas; en definitiva, lo contrario a Juliet. Cuando salían de fiesta, era normalmente la que solía ligar y Juliet se tenía que conformar con el amigo feo que traía el otro chico, pero por lo menos aún sabía que atraía a los hombres, bueno a ese tipo de hombres. Cherry ahora había conseguido curro como anunciante para una empresa de cosméticos, pero seguía quedando con Juliet para salir por ahí.

Las premisas de Juliet se cumplieron. Eran las ocho y media de la tarde cuando su teléfono empezó a sonar estridentemente mientas ella disfrutaba de una apacible ducha caliente. Por poco tropezó en los baldosines mientras corría con la espuma del champú cayéndole por la cara hasta la mesita del  teléfono. Lo descolgó y allí encontró su peor pesadilla. Todo empezó con un intercambio de “¿Hola, qué tal estás? Siguiendo con una ronda de “Hace mucho tiempo que no te veo, a ver si te pasas más por casa” y acabó con un “¿Te apetece marisco para cenar, o prefieres algo de pavo relleno?” “Voy a hacer jamón al horno, creo que a los invitados les gustará” “La cena empieza a las nueve y media, no llegues tarde. Si traes a alguien comunícamelo en seguida, y por cierto, no hace falta que traigas nada, pero si quieres puedes comprar algo de vino o de champán, sabes que a papá le gusta mucho. Adiós Juliet, te espero”. La conversación poco intervenida con Mildred duró al menos doce minutos, en la cual solo aparecieron algunos “Sí, mamá” “Estoy bien” por parte de Juliet. Pero no contenta con eso, su madre le dejó un mensaje en el contestador automático: “Ah, se me olvidaba. Ponte guapa, que van a venir los antiguos compañeros de papá con algunos socios de la empresa, lo mismo tienes suerte y encuentras a tu media naranja. Algo de tacón y bolsito a conjunto, ya sabes. ¡Besos!” Definitivamente aquella mujer se había vuelto insoportable. La última condición era ir bien vestida, como si se tratase de una top model. “Maldita sea” —pensó Juliet maldiciendo su suerte—. “Ahora tendré que ir de tiendas, porque no tengo nada que ponerme”. A las nueve y cuarto se presentó en el centro comercial, con la sorpresa de que todas las tiendas estaban cerradas. Maldijo de nuevo su suerte y pensó que podría comprarse el modelito horas antes de la cena.

Y como todo lo bueno se acaba pronto, allí llegó ya, en día de Navidad y con el atuendo sin comprar. Volvió de nuevo al centro comercial donde había estado y revisó más de quince tiendas distintas. Consiguió unos zapatos de tacón mediano, muy bonitos, todo hay que decirlo, y llegó incluso a encontrar un bolso a conjunto, aunque tuvo que pelearse con una mujer con pintas de travesti para obtenerlo. Ya solo faltaba el vestido. Se quedaba sin tiempo. Aún tenía que ducharse, peinarse, vestirse y conducir hasta la casa de sus padres, que no es que estuviese muy cerca. Sí, tendría que atravesar al menos treinta kilómetros de carretera para ir a la cena, a la cual no tenía ningunas ganas de asistir. Pero de repente ocurrió algo extraordinario, delante de un escaparate apareció el vestido ideal. Un vestido ajustado de palabra de honor con tonos dorados y azules que iba perfectamente con el bolso y los zapatos. Parecía que aquel día la suerte le sonreiría un poco a Juliet Sparks. Aunque el vestido se salía un poco de su presupuesto, estuvo dispuesta a darse el capricho solo por el hecho de que lo había encontrado. Lo compró y salió de la tienda más contenta que unas pascuas. Como aún le quedaban cuatro horas para la cena, decidió pasarse por la peluquería para que le diesen un retoque de tinte y peinado. Eso duró una hora, e iba justa de tiempo. Justo antes de salir del centro comercial, viendo que la suerte le había sonreído, dispuso comprar un boleto de lotería con el número “55113” por si todavía conservaba algo de fortuna. El premio era suculento, de al menos siete cifras. Salió del centro comercial y se dirigió hacia su casa. Allí se duchó relajadamente, se vistió y se maquilló. Ni ella misma se creía que tanta sensualidad pudiese encontrarse en su cuerpo. Sonriendo tomó la idea de mandarle un sms a Cherry para que corroborase que iba sexy, y así fue la respuesta. Tomó su abrigo y se montó en el coche dispuesta a llegar a tiempo a la cena de Navidad, por primera vez en más de seis años. Justo durante su trayecto había empezado a nevar y su coche no estaría preparado para atravesar caminos hasta la casa de campo de sus padres. Aparcó en una de las calles más cercanas que pudo encontrar y tomando un paraguas del maletero se puso en camino. Hacía un frío tremendo y entre la nieve y el aire, Juliet estaba congelada. Avanzó como pudo por los callejones hasta que de pronto pasó un coche. Ella pensó que quizás un taxista caritativo la recogería, pero en cambio se trataba de un loco alcoholizado que pasó derrapando al lado de la pobre Juliet y provocó que su vestido se empapase por completo con la nieve derretida que no acababa de cuajar por aquellas calles húmedas. “Maldita sea” —pensó Juliet tiritando de frío. Con el vestido chorreando y las esperanzas acabadas continuó el trayecto hasta dar con un pobre hombre que se acurrucaba en torno a unos cartones y unas mantas. Calentaba una lata de judías en un camping gas minúsculo y a la vez intentaba entrar en calor. El señor de párpados caídos miró a la desamparada Juliet y no tuvo más remedio que preguntarla.

— ¿Por qué una chica tan preciosa está sola en Navidad? ¿A dónde se dirige, señorita?

Pese a la desconfianza de Juliet por los desconocidos decidió responderle con amabilidad.

—Voy a casa de mis padres a una fiesta… aunque realmente preferiría haberme quedado en casa.

—Una fiesta eh… bueno querida no creo llegues muy lejos con ese vestido empapado. Si te apetece puedo compartir unas cuantas judías contigo.

—No se preocupe buen hombre, pero déjeme entregarle algo como muestra de mi agradecimiento, ni siquiera Mussolini debería estar solo en Navidad. Tenga —dijo sacando un billete de cincuenta libras de su bolso—. Para que pueda alojarse, o comprarse algo.

—Gracias jovencita, permíteme a mi darte mi chaqueta y que te sirva de resguardo, o no creo que llegues muy lejos con ese vestido tan corto. Estas niñas de hoy en día con sus trapitos cortos… —dijo el hombre entre algunas risas.

Y así tomando la chaqueta del mendigo generoso, Juliet se despidió de él y continuó con su camino, sin darse cuenta que al darle el dinero el boleto de la lotería se cayó al suelo ocultándose entre la nieve. Al no dar con ningún taxi y estar muy lejos de su coche, decidió realizar el camino a pie. Llegó por fin al chalet, aunque con algo de fiebre por el frío. Sería cosa de las diez y media.

—Pensábamos que ya no vendrías —dijo su madre mientras llevaba algunos aperitivos a la mesa—. Y olvidaste el vino, si es que no puedo encargarte nada, menos mal que compré algo de rosado. ¿Qué son esas pintas? Sube ahora mismo a cambiarte, seguramente tenga un vestido en el armario que te valga. Y baja en seguida, bastante ridículo hemos hecho ya…

Por si no fuera poco tras la regañina de su madre, la colocaron justo entre sus dos tíos, Alfred y Eileen, que actualmente se encontraban en periodo de divorcio y se pasaron la cena regañando por la custodia de su perro y la partición de bienes. Sus sobrinos se habían pasado la velada correteando, gritando y los más pequeños llorando. Obviamente tuvo que soportar los esperados comentarios de sus cuñadas, y algo inesperado, la presentación de su soltería a los socios de sus padres, que insistieron irónicamente en emparejarla con alguno de sus hijos. El vestido que Juliet había tomado de su madre era horroroso, y la zona del cuello la tenía irritada. Tras comerse y degustar algunos canapés se pasó la mayor parte del tiempo pegada a la copa de champán y cantando villancicos pasados de moda. Por último, el clímax de la cena llegó con un hombre de al menos treinta y ocho años con el que acabó enrollándose.

La cena acabó y pudo irse a dormir con una cogorza monumental. Al día siguiente todo le daba vueltas, y tuvo que usar el servicio un par de veces. Se duchó tranquilamente y bajó al saloncito, donde solo quedaba la familia y observaban la tele con atención.

—Ya era hora de que bajases a comer. Ten, te he preparado un poco de sopa —dijo Mildred sonriente.
Mientras comían, llegó el turno de las noticias, y en la televisión comenzó a hablarse del premio de lotería, que se había realizado esa misma mañana.
 La cara de Juliet cambió por completo a comprobar que el número premiado era su número, el “55113”, y que el ganador al cual estaban entrevistando era nada más y nada menos que el mendigo al que Juliet había ayudado la noche anterior. Éste daba las gracias a un ángel pelirrojo que había aparecido entre la nieve, y confirmaba que donaría la mitad del premio a asociaciones contra la mendicidad y la entrega de alimentos. Sin embargo Juliet no empezó a patalear, ni a lloriquear de rabia, se dedicó a sonreír y a pensar que aquel premio estaría mucho mejor en manos de las ONG, que en su bolsillo, pues ella seguramente lo habría gastado en tonterías. Aquel pensamiento no parecía real, pues la sociedad consumista te obligaba a que si tenías dinero debías gastarlo lo antes que pudieses.

—Una semana después—

Juliet continuó con su vida tras el fin de año. Salió de fiesta con Charlotte, la cual encontró a más de un hombre y decidió formalizar una relación seria. Juliet concluyó con dejar su trabajo por un tiempo, y se volcó de lleno para acabar sus novelas románticas, las cuales no tenían ningún final posible, hasta que, una tarde a principios de enero, una persona muy especial se presentaría en su puerta. Un hombre de barba recortada, altura considerable y de apariencia generalmente atractiva se erguía en la entrada de su piso. A ella por poco se le paró el corazón, al comprobar que se trataba del chico de la fiesta de navidad, con el que había tenido una noche que no había podido recordar. Él había conseguido la dirección gracias a Mildred, que se había mostrado muy satisfecha. Ella lo invitó a pasar y tomaron un café muy entretenido, del que saldría una sólida relación. Por fin, estaba lista para terminar su primer libro, al cual tituló “Encontrándose a sí misma”, con el que obtendría un gran reconocimiento. Y es que hay una frase que dice, “si ayudas a una persona, el buen karma te recompensará, sea un día cualquiera, o en la mágica Navidad”.

sábado, 29 de octubre de 2016

Buena nueva! La Séptima Entrevista

Hola queridos amigos del MeLlamanRo! Tengo una buena nueva para vosotros, y es que vais a poder encontrarme en una revista digital! Desde hace una semanna soy colaborador de La Septima Entrevista (http://www.laseptimaentrevistaa.com) en la que he empezado a compartir mis relatos. Muchos quizás los hayáis leído por aquí, pero hasta que haga nuevas creaciones podéis releerlos allí. También subiré allí relatos exclusivos y artículos o críticas. De momento es simplemente para informaros de los proyectos que tengo en mente y que estoy haciendo.
En segundo lugar sigo enredado con Siempre conmigo , novela la cual espero poder ir publicando en Wattpad conforme vaya escribiéndola. También ando con varios relatos e intentando sumarme a la prosa poética de la que tanto habla la gente. No voy a escribir prosa poética por moda, sin embargo voy a intentar hacer algo decente para ir probando géneros nuevos y reinventarme.
Os seguiré informando queridos lectores, un abrazo! :)