miércoles, 9 de agosto de 2017

like nobody else

Todo lo que hice lo hice por ti.

Incluso para lo que no estaba preparado. Me lancé a un precipicio sin remedio ni salvación. Sentí cómo el aire me cortaba la respiración y cómo mi corazón se hacía añicos, pero aún así no me arrepentí. Me refugié en un pensamiento, donde sólo aparecías tú. Fue lo que me dio la suficiente valentía como para afrontar lo que se me venía encima. O mejor dicho, debajo, pues estaba cayendo al vacío.


Pero al final no fue tan caótico como me esperaba. Porque tú estabas allí. Cogiéndome de la mano mientras caíamos. Nos miramos a los ojos y observamos juntos el vacío. Nos reímos a carcajadas y paramos juntos el tiempo. Nos mantuvimos quietos, tomamos aire y lo superamos. Salimos del vacío y caminamos hacia una puesta de sol. Aquellos amaneceres y atardeceres que tanto añorábamos. Los besos que no nos dábamos. Las sonrisas cómplices. Todo volvió a ser como antes.

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